NUESTROS SÍMBOLOS INSTITUCIONALES
LA BANDERA
La bandera Girazomista se encuentra conformada de tres bandas de color, como el prototipo de la bandera de la Virgen: en la parte superior e inferior el color es azul que simboliza los mares y el cielo, la parte del centro es blanca, que representa la pureza. En el centro de la bandera se encuentra el escudo del Colegio.

EL ESCUDO
Es tomado del sello de la Congregación Hijas de San José: en el centro del escudo se encuentra un círculo de fondo azul. En su interior se localiza una azucena un libro y un serrucho. Esta flor personifica a San José luego se encuentra un libro abierto con el lema Ciencia y Virtud (que significan respectivamente, por una parte, saber, sabiduría, por otra, inclinación constante a hacer el bien); en la parte inferior se observa un serrucho que es símbolo del trabajo en el Taller de Nazaret; alrededor de estos símbolos se encuentra escrito el nombre del Colegio Gimnasio del Corazón de María.

UN POCO DE HISTORIA
PADRE FRANCISCO JAVIER BUTIÑÁ (FUNDADOR HIJAS DE SAN JOSÉ)

Francisco Butiñá nació en Banyoles (Girona-España) el día 16 de abril de 1834. Sus padres tenían un taller de hilado y tejido de cáñamo y lino. Junto a los miembros de la familia, operaban varios asalariados y, además, se daba trabajo a algunas campesinas de los alrededores.
Eso significa que, desde joven, Butiñá conoce desde dentro, no sólo el trabajo manual sino el reto de mantener unos puestos de trabajo en la compleja y competitiva trama de la Revolución Industrial catalana.
Ingresa en al Compañía de Jesús el 24 de octubre de 1854, en Loyola. En aquel contexto, no era una decisión fácil, ya que, puesta en el punto de mira de los gobiernos liberales, la Compañía fue expulsada en varias ocasiones. Pero Butiñá será hombre capaz de asumir riesgos y vivir apasionadamente sus opciones. En una de las cartas que escribe a sus padres, les dice: "pedid a Dios para que me conceda el verdadero espíritu de la Compañía, para que sea fiel" (desde Salamanca, 25 de septiembre de 1857).
Hizo su profesión el 30 de octubre de 1856 en Palma de Mallorca y fue ordenado sacerdote el 31 de julio de 1866, fiesta de San Ignacio de Loyola, en León. El 15 de agosto de 1871 hizo su profesión solemne en Cortos (Salamanca).
Butiñá es un hombre dotado para la docencia y la investigación. Demuestra una gran capacidad para profundizar en todo tipo de saberes, así como gusto en compartirlos. Pero, al mismo tiempo, es un hombre sensible a lo que ocurre a su alrededor, que se compadece ante los pobres hasta "perder el apetito y el sueño" sin pensar en otra cosa más que "en el consuelo de los pobrecillos". Esta sensibilidad va decantando el rumbo de su vocación.
Butiñá va entrando en relación con el fenómeno de la industrialización y se deja conmover por un mundo obrero que nace y crece empobrecido, deshumanizado y, cada vez, más alejado de Dios. En Salamanca, Gerona, Manresa y Tarragona, le veremos desarrollar una intensa actividad en medio de las clases más populares que, con toda razón, le merecerá el reconocimiento de "misionero infatigable" o "padre de los pobres".
Pero es una actividad que nace de una profunda experiencia interior. Seguramente, como fruto de las meditaciones de Ejercicios y también por su experiencia familiar, Butiñá ve en Nazaret el paradigma de la felicidad humana. Jesús, el Dios encarnado, fue obrero, un hombre de oficio. El trabajo no es una maldición, sino vida de la humanidad, colaboración con la obra divina, un medio de realización y santificación.
DATOS BIOGRÁFICOS
Fracisco Butiña nace en Bañolas (Gerona-España) el 16 de abril de 1834.
Ingresa en el noviciado de Loyola de la Compañía de Jesús el 24 de octubre de 1854. Hace su profesión el 26 de octubre de 1856.
Estudia filosofía en Salamanca de 1857 a 1859. En 1859 es destinado a Cuba, para realizar en el Colegio de Belén la segunda probación. Terminada la etapa del Magisterio, regresa a España en agosto de 1863, destinado a León para estudiar teología.
Se ordena como sacerdote el 29 de julio de 1866 en León y el 31, festividad de San Ignacio, celebra su primera misa. En mayo de 1868, está escribiendo para los trabajadores "La Luz del menestral". En octubre de ese año, sale de León como consecuencia de la expulsión de la Compañía, decretada por el gibierno que sigue a la Revolución Gloriosa.
De octubre de 1868 a julio de 1869, hace en Laon (Francia) la tercera probación. Allí escribe Les Migdiades, obra dirigida también a los menestrales. A primeros de septiembre de 1869 llega a Arévalo al servicio de la parroquia de Santa María. En marzo de 1870 se encuentra en Palencia.
En octubre de 1870, llega de nuevo a Salamanca, donde desarrolla una actividad apostólica extraordinaria. El 15 de agosto de 1871 hace la profesión solemne de cuatro votos.
El 10 de enero de 1874 funda con bonifacia Rodríguez de Castro las Siervas de San José. El 4 de abril sale de Salamanca desterrado para Poyanne, al sur de Francia.
En agosto de 1874 está de nuevo en España, destinado en Girona. El 13 de febrero de 1875 funda en Calella de la Costa (Barcelona) la segunda comunidad de Siervas de San José. En 1877, pone al frente de las josefinas catalanas a Isabel de Maranges Valls.
El 14 de diciembre de 1882 lo destinan a Manresa. A cominezos de 1883, fracasa su intento de unificar las fundaciones josefinas al ser destituida como superiora de Salamanca bonifacia Rodríguez, que había viajado a Cataluña para realizar la unión.
En 1886, llega a su nuevo destino de Tarragona. Los catálogos de la Compañía lo presentan invariablemente como operario, siendo sus principales actividades las misiones populares, dirección de Ejercicios Espirituales y publicación de numerosos libros de carácter popular, la mayoría en línea de evangelización del mundo trabajador pobre. Destacan por su importancia "Glorias de San José" (1889) y "Escuela de Santidad" (1887). Toma parte en el IV Congreso Católico de Tarragona en ocutbre de 1894.
Después de una vida totalmente entregada a Dios y al Reino, fallece en la residencia de Tarragona el 18 de diciembre de 1899 a los 65 años de edad.
En enero de 2004, las dos congregaciones fundadas por él, Siervas de San José e Hijas de San José, inician los trámites para introducir conjuntamente su causa de canonización en las diócesis de Gerona.
Esta es una Buena Noticia y dedicará toda su vida a transmitirla por todos los medios. Además de su relación directa con la gente, es especialmente significativo el elevado número de artículos y libros que dedica a la evangelización del mundo del trabajo, de la mano de San José, de la Sagrada Familia y de santos y santas trabajadores.
El encuentro en Salamanca con Bonifacia Rodríguez y, después, con las primeras josefinas catalanas, le ofrece una posibilidad nueva de expresar esta Buena Noticia. Las casas de las josefinas serán soñadas como Talleres de Nazaret, donde el trabajo se convierte en un medio de humanización, vehículo de fraternidad, servicio a la sociedad y lugar donde encontrar a Dios. Serán muchas las dificultades e incomprensiones a las que tenga que enfrentarse, pero Butiñá no dejó nunca de cuidar estos pequeños Talleres, en los que se estrenaba una forma nueva de vida religiosa, nacida para contemplar, vivir y transmitir la vida de Jesús en Nazaret y promover humildemente, en medio de nuestro mundo, una industria "diferente": la industria cristiana.
Eso significa que, desde joven, Butiñá conoce desde dentro, no sólo el trabajo manual sino el reto de mantener unos puestos de trabajo en la compleja y competitiva trama de la Revolución Industrial catalana.
Ingresa en al Compañía de Jesús el 24 de octubre de 1854, en Loyola. En aquel contexto, no era una decisión fácil, ya que, puesta en el punto de mira de los gobiernos liberales, la Compañía fue expulsada en varias ocasiones. Pero Butiñá será hombre capaz de asumir riesgos y vivir apasionadamente sus opciones. En una de las cartas que escribe a sus padres, les dice: "pedid a Dios para que me conceda el verdadero espíritu de la Compañía, para que sea fiel" (desde Salamanca, 25 de septiembre de 1857).
Hizo su profesión el 30 de octubre de 1856 en Palma de Mallorca y fue ordenado sacerdote el 31 de julio de 1866, fiesta de San Ignacio de Loyola, en León. El 15 de agosto de 1871 hizo su profesión solemne en Cortos (Salamanca).
Butiñá es un hombre dotado para la docencia y la investigación. Demuestra una gran capacidad para profundizar en todo tipo de saberes, así como gusto en compartirlos. Pero, al mismo tiempo, es un hombre sensible a lo que ocurre a su alrededor, que se compadece ante los pobres hasta "perder el apetito y el sueño" sin pensar en otra cosa más que "en el consuelo de los pobrecillos". Esta sensibilidad va decantando el rumbo de su vocación.
Butiñá va entrando en relación con el fenómeno de la industrialización y se deja conmover por un mundo obrero que nace y crece empobrecido, deshumanizado y, cada vez, más alejado de Dios. En Salamanca, Gerona, Manresa y Tarragona, le veremos desarrollar una intensa actividad en medio de las clases más populares que, con toda razón, le merecerá el reconocimiento de "misionero infatigable" o "padre de los pobres".
Pero es una actividad que nace de una profunda experiencia interior. Seguramente, como fruto de las meditaciones de Ejercicios y también por su experiencia familiar, Butiñá ve en Nazaret el paradigma de la felicidad humana. Jesús, el Dios encarnado, fue obrero, un hombre de oficio. El trabajo no es una maldición, sino vida de la humanidad, colaboración con la obra divina, un medio de realización y santificación.
DATOS BIOGRÁFICOS
Fracisco Butiña nace en Bañolas (Gerona-España) el 16 de abril de 1834.
Ingresa en el noviciado de Loyola de la Compañía de Jesús el 24 de octubre de 1854. Hace su profesión el 26 de octubre de 1856.
Estudia filosofía en Salamanca de 1857 a 1859. En 1859 es destinado a Cuba, para realizar en el Colegio de Belén la segunda probación. Terminada la etapa del Magisterio, regresa a España en agosto de 1863, destinado a León para estudiar teología.
Se ordena como sacerdote el 29 de julio de 1866 en León y el 31, festividad de San Ignacio, celebra su primera misa. En mayo de 1868, está escribiendo para los trabajadores "La Luz del menestral". En octubre de ese año, sale de León como consecuencia de la expulsión de la Compañía, decretada por el gibierno que sigue a la Revolución Gloriosa.
De octubre de 1868 a julio de 1869, hace en Laon (Francia) la tercera probación. Allí escribe Les Migdiades, obra dirigida también a los menestrales. A primeros de septiembre de 1869 llega a Arévalo al servicio de la parroquia de Santa María. En marzo de 1870 se encuentra en Palencia.
En octubre de 1870, llega de nuevo a Salamanca, donde desarrolla una actividad apostólica extraordinaria. El 15 de agosto de 1871 hace la profesión solemne de cuatro votos.
El 10 de enero de 1874 funda con bonifacia Rodríguez de Castro las Siervas de San José. El 4 de abril sale de Salamanca desterrado para Poyanne, al sur de Francia.
En agosto de 1874 está de nuevo en España, destinado en Girona. El 13 de febrero de 1875 funda en Calella de la Costa (Barcelona) la segunda comunidad de Siervas de San José. En 1877, pone al frente de las josefinas catalanas a Isabel de Maranges Valls.
El 14 de diciembre de 1882 lo destinan a Manresa. A cominezos de 1883, fracasa su intento de unificar las fundaciones josefinas al ser destituida como superiora de Salamanca bonifacia Rodríguez, que había viajado a Cataluña para realizar la unión.
En 1886, llega a su nuevo destino de Tarragona. Los catálogos de la Compañía lo presentan invariablemente como operario, siendo sus principales actividades las misiones populares, dirección de Ejercicios Espirituales y publicación de numerosos libros de carácter popular, la mayoría en línea de evangelización del mundo trabajador pobre. Destacan por su importancia "Glorias de San José" (1889) y "Escuela de Santidad" (1887). Toma parte en el IV Congreso Católico de Tarragona en ocutbre de 1894.
Después de una vida totalmente entregada a Dios y al Reino, fallece en la residencia de Tarragona el 18 de diciembre de 1899 a los 65 años de edad.
En enero de 2004, las dos congregaciones fundadas por él, Siervas de San José e Hijas de San José, inician los trámites para introducir conjuntamente su causa de canonización en las diócesis de Gerona.
Esta es una Buena Noticia y dedicará toda su vida a transmitirla por todos los medios. Además de su relación directa con la gente, es especialmente significativo el elevado número de artículos y libros que dedica a la evangelización del mundo del trabajo, de la mano de San José, de la Sagrada Familia y de santos y santas trabajadores.
El encuentro en Salamanca con Bonifacia Rodríguez y, después, con las primeras josefinas catalanas, le ofrece una posibilidad nueva de expresar esta Buena Noticia. Las casas de las josefinas serán soñadas como Talleres de Nazaret, donde el trabajo se convierte en un medio de humanización, vehículo de fraternidad, servicio a la sociedad y lugar donde encontrar a Dios. Serán muchas las dificultades e incomprensiones a las que tenga que enfrentarse, pero Butiñá no dejó nunca de cuidar estos pequeños Talleres, en los que se estrenaba una forma nueva de vida religiosa, nacida para contemplar, vivir y transmitir la vida de Jesús en Nazaret y promover humildemente, en medio de nuestro mundo, una industria "diferente": la industria cristiana.
MADRE ISABEL MARANGES (FUNDADORA HIJAS DE SAN JOSÉ)

Isabel de Maranges y Valls nació en La Bisbal (Gerona- España) el 5 de noviembre de 1850. Hija de un médico y la mayor de cuatro hermanos, recibió notable educación durante su infancia y juventud.
Con el deseo de consagrarse a Dios, entra en las Escolapias pero no llegó a profesar porque, según la tradición, tuvo que dejar el noviciado por falta de salud.
Parece ser que en el año 1877, cuando Isabel cuenta ya con 26 años, reside como pensionista en el colegio de la Compañía de María, en Calella de la Costa (prov. de Barcelona, diócesis de Gerona). En ese entonces, andaba el padre Francisco Butiñá buscando una persona apta para dirigir el grupo de jóvenes obreras con quienes había iniciado, en esa misma localidad, una nueva comunidad de Siervas de San José. Sabemos con certeza que a primeros de junio de ese año de 1877 va a Calella a realizar ministerios sacerdotales y es muy probable que fuese a confesar a las alumnas y residentes del citado colegio. Ignoramos si fue en este momento o en otro cuando Isabel expuso su situación espiritual y su vocación al padre Butiñá y éste la invitó a aceptar la dirección de la incipiente obra.
Siguiendo esta invitación, Isabel ingresó en la comunidad de Gerona en julio de 1877. Hna. Teresa Jover, una de las cuatro que formaban la comunidad, nos cuenta que el fundador les dijo: "Os voy a traer una que me parece que Dios la quiere para aquí; veréis qué bien os vais a arreglar, la pondremos al frente; parece muy buena, de mucha capacidad". Y continúa: "Todas las esperábamos con ansia. No quería aceptar, pero al fin vino. ¡Qué alegría!"
Es natural que Isabel vacilara entre aceptar o no la propuesta de Butiñá. Si en el ambiente social de la época resultaba difícil para una persona de su clase entrar a formar parte de un grupo de mujeres pobres convertidas en religiosas obreras, lo era mucho más asumir las riendas en un proyecto tan incipiente como demasiado novedoso e inseguro.
Pasados los primeros momentos de duda o desconcierto, Isabel dio su sí a Dios para seguirle como religiosa obrera. Abrazó con sinceridad el proyecto de vida consagrada trazado por Butiñá: trabajó con sus manos y salió a vender los géneros fabricados. Puso sus cualidades humanas y espirituales al servicio de la formación de las hermanas y del Taller, de manera que aquel grupo primero que, con tanta fragilidad había comenzado a caminar, se consolidó y expandió notablemente. En 1891, a los 14 años de la fundación, el Instituto cuenta ya con 14 casas y 300 religiosas.
Con el deseo de consagrarse a Dios, entra en las Escolapias pero no llegó a profesar porque, según la tradición, tuvo que dejar el noviciado por falta de salud.
Parece ser que en el año 1877, cuando Isabel cuenta ya con 26 años, reside como pensionista en el colegio de la Compañía de María, en Calella de la Costa (prov. de Barcelona, diócesis de Gerona). En ese entonces, andaba el padre Francisco Butiñá buscando una persona apta para dirigir el grupo de jóvenes obreras con quienes había iniciado, en esa misma localidad, una nueva comunidad de Siervas de San José. Sabemos con certeza que a primeros de junio de ese año de 1877 va a Calella a realizar ministerios sacerdotales y es muy probable que fuese a confesar a las alumnas y residentes del citado colegio. Ignoramos si fue en este momento o en otro cuando Isabel expuso su situación espiritual y su vocación al padre Butiñá y éste la invitó a aceptar la dirección de la incipiente obra.
Siguiendo esta invitación, Isabel ingresó en la comunidad de Gerona en julio de 1877. Hna. Teresa Jover, una de las cuatro que formaban la comunidad, nos cuenta que el fundador les dijo: "Os voy a traer una que me parece que Dios la quiere para aquí; veréis qué bien os vais a arreglar, la pondremos al frente; parece muy buena, de mucha capacidad". Y continúa: "Todas las esperábamos con ansia. No quería aceptar, pero al fin vino. ¡Qué alegría!"
Es natural que Isabel vacilara entre aceptar o no la propuesta de Butiñá. Si en el ambiente social de la época resultaba difícil para una persona de su clase entrar a formar parte de un grupo de mujeres pobres convertidas en religiosas obreras, lo era mucho más asumir las riendas en un proyecto tan incipiente como demasiado novedoso e inseguro.
Pasados los primeros momentos de duda o desconcierto, Isabel dio su sí a Dios para seguirle como religiosa obrera. Abrazó con sinceridad el proyecto de vida consagrada trazado por Butiñá: trabajó con sus manos y salió a vender los géneros fabricados. Puso sus cualidades humanas y espirituales al servicio de la formación de las hermanas y del Taller, de manera que aquel grupo primero que, con tanta fragilidad había comenzado a caminar, se consolidó y expandió notablemente. En 1891, a los 14 años de la fundación, el Instituto cuenta ya con 14 casas y 300 religiosas.
FUNDACIÓN DEL GIRAZOMA

El 17 de Agosto de 1954, el Doctor J. Vicente Huertas, Presidente de la Junta Directiva del Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos, escribe a la Madre Eulogia Mendía, Superiora General de las Hijas de San José, en España, solicitando diez hermanas para dicho hospital. El 17 de Septiembre del mismo año, la Madre Eulogia Mendía da respuesta al presidente de la junta enviando las condiciones en las que irían las hermanas.
El 28 de Octubre de 1954 el Cardenal Luque, da la autorización para que la comunidad se establezca en el Hospital de Bogotá. En Noviembre del mismo año se obtiene la autorización de la Arquidiócesis para fundar una casa de las Religiosas Hijas de San José en Bogotá. El 29 de Enero de 1955 llegan las Hermanas Hijas de San José, a Colombia desde España, para trabajar en el Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos.
El GIMNASIO DEL CORAZÓN DE MARÍA fue fundado por las Religiosas Hijas de San José. En febrero de 1960, la Madre Nicéfora Beltrán y Hnas. Dolores Pérez y Amelia Pelayo, del Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos, iniciaron y apoyaron la labor educativa en la "Casa Quinta del Gallo" con la administración del GIMNASIO DEL CORAZÓN DE MARÍA, conformando la primera comunidad Girazomista orientada en la filosofía del Padre Francisco Javier Butiñá.
En 1961 se inicia el bachillerato y se proyecta la construcción del edificio actual. En el acto de graduación de la primera promoción de bachilleres (1971).
El 28 de Octubre de 1954 el Cardenal Luque, da la autorización para que la comunidad se establezca en el Hospital de Bogotá. En Noviembre del mismo año se obtiene la autorización de la Arquidiócesis para fundar una casa de las Religiosas Hijas de San José en Bogotá. El 29 de Enero de 1955 llegan las Hermanas Hijas de San José, a Colombia desde España, para trabajar en el Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos.
El GIMNASIO DEL CORAZÓN DE MARÍA fue fundado por las Religiosas Hijas de San José. En febrero de 1960, la Madre Nicéfora Beltrán y Hnas. Dolores Pérez y Amelia Pelayo, del Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos, iniciaron y apoyaron la labor educativa en la "Casa Quinta del Gallo" con la administración del GIMNASIO DEL CORAZÓN DE MARÍA, conformando la primera comunidad Girazomista orientada en la filosofía del Padre Francisco Javier Butiñá.
En 1961 se inicia el bachillerato y se proyecta la construcción del edificio actual. En el acto de graduación de la primera promoción de bachilleres (1971).
